Las terapias de conversión no funcionan y son profundamente dañinas; la orientación sexual no es una elección ni algo que necesite corregirse.
Las llamadas 'terapias de conversión' o 'reparativas' han sido rechazadas por todas las principales organizaciones de salud mental del mundo, incluida la Asociación Americana de Psicología. No existe evidencia científica de que funcionen, y sí hay amplia evidencia del daño psicológico que causan: depresión, ansiedad, baja autoestima y mayor riesgo de suicidio.
La orientación sexual no es algo que se elige, que se aprende por error ni que necesita corregirse. Sentirte atraído/a por personas del mismo sexo, por múltiples géneros o por ninguno es parte de la diversidad humana. No hay nada roto en ti, y ninguna terapia responsable intentará cambiarte.
Lo que sí puede trabajarse en terapia es el malestar que genera la presión social, familiar o religiosa sobre tu orientación. Un proceso terapéutico respetuoso y afirmativo te ayuda a vivir tu sexualidad con mayor libertad y bienestar, aceptándote tal como eres.
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