Si tu pareja no quiere ir a terapia, evita presionarla o usar la terapia como ultimátum: suele aumentar la resistencia. Puedes explicar con calma por qué te importa, preguntar qué le preocupa de ir, proponer ir a una sola sesión para ver cómo es y, mientras tanto, empezar un proceso individual para ordenar lo que tú necesitas.
Es una de las situaciones más frecuentes: uno de los dos siente que es momento de consultar y el otro no. Que lo rechace no significa que no le importe la relación.
Por qué alguien se resiste
- Miedo a ser culpado o juzgado.
- Vergüenza o prejuicios sobre ir a terapia.
- Sensación de que "no es para tanto" o de que los problemas se resuelven solos.
- Temor a que la terapia termine en una separación.
Qué puede ayudar
- Conversarlo fuera de una discusión y hablar en primera persona: "me importa nuestra relación y quiero que lo trabajemos", en lugar de "tú tienes que cambiar".
- Preguntar qué le preocupa de ir, y escuchar sin rebatir.
- Proponer ir a una sola sesión para ver cómo es, sin compromiso de continuar.
- Aclarar que no se trata de buscar culpables, sino de entender qué les pasa.
Si igual dice que no
Puedes comenzar tú sola o solo. La terapia individual permite ordenar lo que sientes, definir qué necesitas y cómo comunicarlo. A veces, los cambios en uno de los dos despiertan el interés del otro; no está garantizado, pero tu proceso no depende de que se sume.
Si temes cómo reaccionaría tu pareja ante la propuesta, la prioridad es tu seguridad. En Chile, el fono 1455 (violencia contra la mujer) entrega orientación.
Más sobre el proceso en terapia de pareja y en cómo decidir entre terapia de pareja e individual.