Si el problema está en lo que ocurre entre ustedes (comunicación, conflictos que se repiten, intimidad), suele corresponder terapia de pareja. Si lo que duele es personal (ansiedad, autoestima, una historia previa) o la otra persona no quiere asistir, suele corresponder terapia individual. Pueden combinarse.
La pregunta no es cuál es "mejor", sino dónde está el foco del problema.
Suele corresponder terapia de pareja si…
- El conflicto aparece entre los dos y se repite con distintos temas.
- Quieren mejorar la comunicación, la intimidad o la confianza.
- Ambos están dispuestos a participar.
Suele corresponder terapia individual si…
- Lo que te preocupa es personal: ansiedad, autoestima, duelo, una historia previa.
- Tu pareja no quiere o no puede asistir.
- Necesitas ordenar tus ideas antes de decidir qué hacer con la relación.
Cuando conviene empezar por lo individual
A veces, una sesión individual ayuda a entender qué te pasa y a llegar con más claridad a una terapia de pareja. También puede ser el punto de partida cuando hay situaciones que requieren cuidado, como la seguridad personal.
Pueden combinarse
Ambos formatos no se excluyen. Lo mejor es conversar en la primera sesión qué necesitan y cómo organizarlo.
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