La disfunción eréctil de origen psicológico suele aparecer de forma abrupta y en situaciones específicas, y responde muy bien a la terapia sexual.
La disfunción eréctil psicológica ocurre cuando el sistema nervioso autónomo entra en modo de alerta ante el sexo, inhibiendo el flujo sanguíneo necesario para la erección. No es un problema de deseo ni de atracción: es una respuesta ansiosa del sistema nervioso. Una pista clave es que las erecciones matutinas y durante la masturbación en solitario suelen estar conservadas.
A diferencia de la disfunción eréctil orgánica —que tiende a ser progresiva y presente en todas las circunstancias— la de origen psicológico suele aparecer de forma más abrupta, en situaciones específicas (con cierta pareja, en contextos nuevos) o pasar de la función completa a la disfunción sin causa médica aparente. Suele afectar más a hombres jóvenes.
La terapia sexual es el tratamiento de elección. Se trabaja la ansiedad de rendimiento, las creencias disfuncionales sobre el sexo, la comunicación con la pareja y la reconexión con el placer sin presión de "rendir". En muchos casos se puede complementar transitoriamente con medicación para romper el ciclo de ansiedad, siempre con supervisión médica.
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