Las dificultades para alcanzar el orgasmo son muy frecuentes y pueden tener causas físicas, emocionales, relacionales o de contexto.
Las dificultades para llegar al orgasmo son muy frecuentes y tienen múltiples causas posibles. Entre las más comunes están el estrés, la ansiedad, el miedo al juicio, la poca familiaridad con tu propio cuerpo, el dolor durante el sexo o bloqueos emocionales relacionados con experiencias pasadas. No significa que estés 'rota/o' ni que algo esté fundamentalmente mal contigo.
También influyen factores físicos como el uso de ciertos medicamentos (antidepresivos o anticonceptivos hormonales), condiciones hormonales o neurológicas, y el tipo de estimulación que se prioriza. Muchas personas con vulva, por ejemplo, necesitan estimulación clitoriana directa para llegar al orgasmo, algo que no siempre ocurre durante la penetración.
La buena noticia es que este es un tema completamente abordable. Conocer tu cuerpo, mejorar la comunicación con tu pareja y trabajar los aspectos emocionales que bloquean el placer son caminos muy efectivos. La terapia sexual puede acompañarte en ese proceso de forma segura y sin juicio.
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