La culpa asociada a la masturbación suele ser de origen cultural o religioso, y trabajarla es parte importante del proceso hacia el bienestar sexual.
Muchas personas se masturban y sienten placer durante la práctica, pero luego experimentan culpa, vergüenza o arrepentimiento. Esta culpa suele ser el resultado de mensajes religiosos, familiares o culturales que enseñaron que la masturbación es incorrecta, sucia o pecaminosa. Esos mensajes quedan grabados profundamente y pueden activarse de manera automática.
Lo importante es distinguir entre tus propios valores actuales y los mensajes que recibiste en el pasado. ¿Realmente crees que la masturbación es dañina, o simplemente aprendiste a creerlo? Esa distinción puede ayudarte a decidir conscientemente cómo quieres relacionarte con tu propia sexualidad.
En terapia sexual trabajamos la culpa sexual con respeto por tus creencias y sin imponer un modelo único de sexualidad. El objetivo es que puedas tomar decisiones sobre tu vida íntima desde la autonomía y el autoconocimiento, no desde el miedo o la vergüenza.
Si tienes dudas, puedes agendar una sesión con Florencia.