La menopausia trae cambios hormonales que pueden impactar la respuesta sexual, pero vivir una sexualidad plena en esta etapa es absolutamente posible.
Durante la menopausia, la disminución de estrógenos puede producir sequedad e irritación vaginal, disminución del deseo, mayor tiempo para excitarse y cambios en la sensibilidad genital. Estos cambios son reales y frecuentes, y muchas personas enfrentan esta etapa sin información suficiente ni opciones claras.
Además de los factores físicos, la menopausia ocurre en un contexto cultural que tiende a invisibilizar la sexualidad de las mujeres maduras y mayores. Eso puede generar vergüenza, resignación o la falsa creencia de que esa etapa de la vida ya pasó. Nada más lejos de la realidad.
Existen tratamientos médicos efectivos —como la terapia hormonal local— y herramientas psicológicas que ayudan a adaptarse a los cambios del cuerpo con curiosidad en lugar de resistencia. En terapia sexual trabajamos para que esta etapa sea una oportunidad de conocer el propio erotismo con más conciencia y libertad.
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