Querer más intimidad es una necesidad legítima que merece ser expresada con claridad y sin culpa.
Sentir que la vida sexual de la pareja se ha vuelto escasa o rutinaria es algo que muchas personas experimentan, pero pocas saben cómo abordar directamente. El miedo al rechazo o a que la pareja se sienta criticada hace que muchos opten por el silencio, lo que puede generar resentimiento o distancia emocional. Sin embargo, expresar esta necesidad es un derecho y una forma de cuidar la relación.
Una forma de plantear esto es enfocarte en tus propias emociones en lugar de en el comportamiento de tu pareja. En vez de decir "nunca tienes ganas", puedes decir "últimamente extraño que tengamos más momentos íntimos, y me gustaría que lo conversáramos". Este enfoque reduce la defensividad y abre el diálogo desde un lugar de vulnerabilidad honesta, no de acusación.
También es importante explorar juntos qué está detrás de la reducción de la intimidad. A veces tiene que ver con el estrés, el cansancio, conflictos no resueltos o cambios hormonales. Identificar la causa es el primer paso para encontrar soluciones juntos/as. Si la conversación se torna difícil, la ayuda de un/a terapeuta puede ser muy valiosa.
Si tienes dudas, puedes agendar una sesión con Florencia.