Expresar lo que no te gusta en la intimidad requiere valentía, pero es fundamental para una vida sexual satisfactoria.
Decirle a tu pareja que algo no te gusta puede sentirse difícil porque existe el miedo a herirla o a que el momento se arruine. Sin embargo, guardar silencio puede generar resentimiento y llevar a evitar la intimidad, lo que a largo plazo daña mucho más la relación. La honestidad sexual, expresada con cuidado, es un acto de amor.
Una estrategia útil es usar el enfoque "sándwich": empezar reconociendo algo que sí disfrutas, luego mencionar lo que preferirías cambiar, y cerrar con algo positivo. Por ejemplo: "Me encanta cuando nos besamos así, y me gustaría que cuando me tocas ahí lo hicieras más suave, porque eso me relaja mucho más". De esta forma, la retroalimentación no se siente como una crítica, sino como una guía.
También es válido hablar de esto fuera de la cama, en un momento tranquilo, sin la presión del encuentro sexual. Si tu pareja reacciona de forma defensiva, eso también es información importante sobre la comunicación en la relación que puede trabajarse juntos/as en terapia.
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