Recuperar o potenciar el deseo sexual es posible con cambios concretos en el estilo de vida, la comunicación y la atención al propio cuerpo.
Aumentar el deseo sexual no se trata de tomar un suplemento mágico ni de seguir una fórmula universal. El deseo es complejo y personal, y está influenciado por factores físicos, emocionales, relacionales y contextuales. Por eso, el primer paso es explorar qué está detrás de la baja en tu caso particular: ¿Hay estrés? ¿Conflictos no resueltos? ¿Cambios hormonales? ¿Falta de conexión contigo misma/o?
Algunas estrategias que la evidencia apoya incluyen: dedicar tiempo a actividades que te generen placer fuera de lo sexual (deporte, arte, naturaleza), trabajar la conexión emocional con tu pareja, reducir el estrés crónico y mejorar la calidad del sueño. También puede ayudar explorar qué tipo de contexto o estímulos activan tu deseo, ya sea a través de la fantasía, la lectura erótica o simplemente prestar más atención a las sensaciones corporales.
Es importante no presionarse ni presionar a la pareja. El deseo difícilmente aparece bajo exigencia. Si llevas un tiempo con bajo deseo y sientes que afecta tu bienestar o tu relación, una evaluación con una terapeuta sexual puede ayudarte a identificar las causas y encontrar estrategias personalizadas para tu situación.
Si tienes dudas, puedes agendar una sesión con Florencia.