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Pornografía en pareja: cómo tener la conversación que nadie tiene

Florencia Grebe
Ps. Florencia Grebe

1 de enero de 2025  · 2 min de lectura

He acompañado a muchas parejas donde la pornografía se convierte en motivo de crisis. Generalmente no por la pornografía en sí misma, sino por lo que está alrededor: el secretismo, la sensación de traición, el miedo a no ser suficiente, o simplemente no saber cómo hablar de ello sin que se convierta en una pelea.

El descubrimiento inesperado

Muchas veces la conversación no parte de manera elegida: una persona descubre el historial de búsqueda de su pareja, o un comentario accidental lo saca a la luz. Ese descubrimiento puede activar muchos sentimientos: inseguridad, enojo, curiosidad, sensación de engaño.

Lo primero que me gusta recordarle a quien está en esa posición es que ver pornografía, en la gran mayoría de los casos, no es una señal de insatisfacción con la pareja ni un acto de infidelidad. Las personas pueden desear y disfrutar a su pareja y también ver pornografía por separado. Estos dos mundos coexisten perfectamente en muchas personas.

Si a ti te molesta que tu pareja vea pornografía

Tus sentimientos son válidos. Pero antes de la conversación, vale la pena que te preguntes: ¿qué es exactamente lo que me duele? ¿La pornografía en sí, el secretismo, la sensación de competencia con esas imágenes, o algo de tu historia personal?

Tener claridad sobre eso te ayuda a llegar a la conversación desde un lugar más abierto. "Me siento insegura cuando pienso en que ves eso, ¿podemos hablar?" es muy distinto a "Eres un mentiroso y te aprovechaste de mí".

Si quieren explorarla juntos

Algunas parejas deciden ver pornografía juntas como parte de su intimidad. Para que eso funcione bien:

Hablen antes de qué quieren y qué no. Cada persona puede tener límites distintos sobre contenido, frecuencia o contexto, y todos son válidos.

Elijan contenido que se sienta bien para los dos. Hay pornografía producida éticamente y con una perspectiva más inclusiva que puede ser un buen punto de partida.

No supongas que porque a tu pareja le gustó algo en la pantalla, quiere hacerlo en la realidad. Fantasear con algo y desearlo no siempre es lo mismo.

Cuando la pornografía se convierte en un problema real

En algunos casos, la pornografía sí interfiere en la pareja de formas que merecen atención: cuando reemplaza la intimidad, cuando uno de los dos se siente constantemente relegado, o cuando hay un uso compulsivo que afecta otras áreas de la vida. En esos casos, el trabajo terapéutico —individual o de pareja— puede ser muy valioso.

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Florencia Grebe

Florencia Grebe

Psicóloga UC · Máster Universitat de Barcelona

Psicóloga Clínica especializada en terapia de pareja y sexualidad. Estudios en la Universidad Católica y Máster en la Universitat de Barcelona.

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