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Masturbación y salud sexual: todo lo que nadie te contó

Florencia Grebe
Ps. Florencia Grebe

1 de enero de 2025  · 2 min de lectura

En mi consulta, cuando le pregunto a alguien si se masturba, la respuesta viene casi siempre acompañada de una pequeña incomodidad. Un desviar la mirada, una risa nerviosa, un "eh, a veces" que claramente significa mucho más. Y eso me dice todo sobre cómo aprendimos a relacionarnos con el placer propio: con vergüenza, con secreto, como si fuera algo de lo que habría que defenderse.

La masturbación es una práctica sexual universal. Se da en todos los géneros, orientaciones, edades y culturas. Es parte del desarrollo sexual normal desde la infancia (sin connotación erótica en los primeros años) y continúa a lo largo de toda la vida. Y sin embargo, sigue siendo uno de los temas más cargados de mitos.

Desmontando mitos

No te va a volver loca/o. No te va a dejar ciega/o. No te va a hacer adicta/o al sexo automáticamente. No hace que el sexo en pareja sea menos satisfactorio (de hecho, suele hacerlo mejor). No consume una "cantidad limitada" de energía sexual. No es una señal de que te falta pareja. No es inmadura/o ni pervertida/o. Todos estos mitos tienen raíces culturales y religiosas, no científicas.

He acompañado a muchas personas que llegaron a la adultez convencidas de que la masturbación era una falla moral. Trabajar esa creencia y reemplazarla por una actitud más compasiva hacia el propio placer es terapéutico en el sentido más amplio de la palabra.

Beneficios reales

La masturbación libera oxitocina y endorfinas, lo que mejora el estado de ánimo y reduce el estrés. Ayuda a conciliar el sueño. En personas con vulva, puede reducir los calambres menstruales. Contribuye al conocimiento del propio cuerpo, lo que mejora la comunicación sexual con parejas. Es una forma segura de practicar el placer sin riesgo de infecciones de transmisión sexual o embarazo no deseado.

Autoconocimiento como herramienta

Una de las cosas más valiosas que tiene la masturbación es que te enseña qué te gusta. Qué tipo de estimulación, qué ritmo, qué intensidad, qué fantasías. Esa información es tuya y puedes compartirla con parejas cuando quieras. Muchas personas que tienen dificultades para llegar al orgasmo con pareja descubren que la masturbación es el primer paso para entender cómo funciona su cuerpo.

Si usas vibrador u otro juguete sexual, genial. Si prefieres solo tus manos, también. Si lo haces frecuentemente, bien. Si rara vez, también. No hay una forma correcta ni una frecuencia ideal. Lo que importa es que sea una práctica que te haga sentir bien, no que te genere culpa ni ansiedad.

¿Cuándo se convierte en un problema?

La masturbación se vuelve problemática cuando interfiere de forma significativa con la vida cotidiana: deja de ir al trabajo, descuida relaciones importantes, genera angustia intensa. Eso es poco frecuente, pero existe. Si te reconoces en eso, buscar apoyo profesional tiene sentido. Pero la gran mayoría de las personas que se preocupan por masturbarse "demasiado" están dentro de rangos completamente normales.

Si quieres acompañamiento profesional, agenda una sesión con Florencia.

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Florencia Grebe

Florencia Grebe

Psicóloga UC · Máster Universitat de Barcelona

Psicóloga Clínica especializada en terapia de pareja y sexualidad. Estudios en la Universidad Católica y Máster en la Universitat de Barcelona.

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