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Tus fantasías sexuales son normales (casi todas)

Florencia Grebe
Ps. Florencia Grebe

1 de enero de 2025  · 2 min de lectura

Una de las preguntas que más aparece en mi consulta, a veces formulada con mucha vergüenza, es: "¿Es normal que me fantasee con esto?". Y casi siempre la respuesta es sí. Las fantasías sexuales son una de las experiencias humanas más universales y a la vez más privatizadas. Casi nadie las habla, y eso genera muchísima culpa innecesaria.

¿Qué son las fantasías y para qué sirven?

Las fantasías sexuales son imágenes mentales, escenarios o narrativas que activan la excitación sexual. Pueden ocurrir durante la masturbación, durante el sexo con otra persona, o completamente fuera de contexto, en cualquier momento del día.

Desde la psicología, las fantasías cumplen varias funciones: generan excitación, permiten explorar en un espacio seguro situaciones que no se desean o no se pueden vivir en la realidad, ayudan a manejar la ansiedad sobre el deseo, y muchas veces expresan necesidades emocionales más profundas como el deseo de poder, de abandono, de conexión intensa o de novedad.

Las fantasías más comunes

Las investigaciones sobre este tema, como las de la psicóloga canadiense Joséphine Joyal, muestran que las diez fantasías más frecuentes incluyen sexo en lugares inusuales, sexo con alguien que no es la pareja actual, dominación o sumisión, sexo grupal, entre otras. Lo relevante es que una amplia variedad de fantasías son muy frecuentes en la población general, lo cual las hace estadísticamente normales.

He acompañado a personas que fantasean con situaciones de dominación y viven eso con enorme culpa, creyendo que significa que quieren ser maltratadas o que maltratan. No funciona así. Una fantasía de sumisión en una persona no implica que desee el abuso: hay una diferencia enorme entre fantasear con algo en un contexto de excitación y desearlo en la realidad.

¿Cuándo una fantasía merece atención?

La gran mayoría de las fantasías, incluso las que parecen tabú o transgresoras, son completamente inofensivas. Sin embargo, hay algunos casos en que vale la pena explorarlas con apoyo profesional:

Cuando generan un malestar significativo y persistente que no desaparece. Cuando involucran a personas que no podrían dar consentimiento (menores, inconscientes). Cuando la persona siente que no puede controlar impulsos de actuar una fantasía que causaría daño.

¿Deberías compartir tus fantasías?

Compartir una fantasía con una pareja puede ser muy enriquecedor, pero no es obligatorio. Tienes derecho a tener una vida interna propia. Si decides compartirla, elige un momento de conexión y apertura, no en medio de un conflicto o de forma brusca. Y escucha la respuesta de tu pareja con respeto, aunque no sea entusiasta.

Si quieres acompañamiento profesional, agenda una sesión con Florencia.

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Florencia Grebe

Florencia Grebe

Psicóloga UC · Máster Universitat de Barcelona

Psicóloga Clínica especializada en terapia de pareja y sexualidad. Estudios en la Universidad Católica y Máster en la Universitat de Barcelona.

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