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Deseo sexual femenino: qué lo apaga y cómo recuperarlo

Florencia Grebe
Ps. Florencia Grebe

1 de enero de 2025  · 2 min de lectura

En mi consulta, la disminución del deseo sexual es una de las consultas más frecuentes de mujeres. Y lo que noto siempre es que detrás de "ya no me dan ganas" hay una historia mucho más rica y compleja que merece ser escuchada con atención.

El deseo femenino no funciona como el masculino

Durante muchos años, el modelo dominante de deseo sexual era lineal: deseo → excitación → orgasmo. Ese modelo fue construido con base en la experiencia masculina y no describe bien lo que pasa en la mayoría de las mujeres.

La investigadora Emily Nagoski popularizó el modelo del "freno y acelerador": el deseo sexual responde tanto a lo que lo activa (acelerador) como a lo que lo inhibe (freno). Y en muchas personas con vulva, el freno es muy sensible. El estrés, la inseguridad corporal, la sensación de no tener privacidad, el conflicto de pareja no resuelto: todo eso pisa el freno, aunque el acelerador esté disponible.

Factores que apagan el deseo femenino

He acompañado a muchas mujeres que identifican claramente momento en que su deseo cambió. Los factores más frecuentes incluyen:

Agotamiento y sobrecarga. Las mujeres siguen cargando de forma desproporcionada con el trabajo doméstico, emocional y de cuidado. Un cuerpo y una mente agotados no generan deseo sexual fácilmente.

Cambios hormonales. El embarazo, el postparto, la lactancia, la perimenopausia y la menopausia producen cambios hormonales que afectan directamente el deseo. Esto es fisiológico y no significa que algo esté mal.

Relación con el propio cuerpo. La inseguridad con la imagen corporal es uno de los frenos más potentes del deseo femenino. Cuando una parte de ti está monitoreando si te ves bien en lugar de sentir, el placer no puede fluir libremente.

Historia relacional. El deseo es muy sensible al vínculo. El resentimiento acumulado, la falta de conexión emocional o el aburrimiento en la relación afectan el deseo de forma directa.

¿Cómo recuperarlo?

No hay fórmula única, pero sí hay caminos. El primero es reducir la presión: el deseo no se convoca con esfuerzo de voluntad, se cultiva con condiciones favorables. ¿Qué necesitas tú para que aparezcan las ganas?

El segundo es la autoexploración. Reconectarte con tu propio placer, sin pareja y sin objetivo, es muchas veces el mejor camino de regreso al deseo.

Y el tercero es hablar. Si hay pareja, conversar sobre lo que está pasando —sin acusaciones ni expectativas— puede abrir un espacio muy necesario.

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Florencia Grebe

Florencia Grebe

Psicóloga UC · Máster Universitat de Barcelona

Psicóloga Clínica especializada en terapia de pareja y sexualidad. Estudios en la Universidad Católica y Máster en la Universitat de Barcelona.

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