Ir al contenido

Cómo hablar de sexo con tu pareja sin que sea incómodo

Florencia Grebe
Ps. Florencia Grebe

1 de enero de 2025  · 3 min de lectura

Cómo hablar de sexo con tu pareja sin que sea incómodo

En mi consulta, cuando le pregunto a las personas cuándo fue la última vez que tuvieron una conversación honesta sobre sexo con su pareja, la respuesta más frecuente es: "Nunca". O quizás hubo un intento torpísimo hace años que terminó mal y desde entonces el tema quedó guardado en una cajita sellada.

No es tu culpa. Nadie nos enseñó a hablar de sexo. Crecimos con mensajes contradictorios: el sexo es importante, pero no se habla. Es íntimo, pero también es algo de lo que todos hacen chistes. Así que la mayoría llegamos a la adultez con un vocabulario emocional y erótico muy limitado para este tema.

Por qué nos cuesta tanto

El miedo más común es el rechazo. Si digo lo que quiero o lo que no me gusta, ¿mi pareja se va a sentir criticada? ¿Voy a herir su ego? ¿Va a pensar que soy rara o que estoy insatisfecha? Ese miedo nos paraliza y preferimos el silencio, aunque el silencio también tenga consecuencias.

Hay también una creencia muy arraigada de que si la relación es buena, el sexo debería fluir solo, sin necesidad de palabras. Eso es un mito. Las mejores vidas sexuales que he conocido en mi práctica clínica son las de parejas que se hablan, que negocian, que se preguntan cosas.

Por dónde empezar

Lo primero es elegir el momento adecuado. No en la cama, no justo antes o después de tener relaciones, y jamás en medio de una discusión. Una conversación tranquila, fuera del contexto sexual, es mucho más productiva.

Puedes empezar con lo positivo. En vez de ir directamente a lo que no funciona, cuéntale a tu pareja qué es lo que sí disfrutas, qué momentos han sido buenos para ti. Eso crea un ambiente de apertura y seguridad antes de entrar en temas más delicados.

Usa el "yo" en vez del "tú". "A mí me gustaría explorar más el juego previo" va mucho mejor que "Tú nunca te tomas el tiempo". El primero abre una conversación; el segundo la cierra con una acusación.

Herramientas concretas

Una técnica que uso mucho con parejas es el "semáforo": cada persona comparte tres cosas que le encantan (verde), tres que estaría dispuesta a explorar (amarillo) y tres que definitivamente no quiere hacer (rojo). Hacerlo por escrito primero y luego comentarlo juntos reduce muchísimo la presión del momento.

También puede ayudar hablar de forma indirecta al principio: compartir un artículo, un podcast, una escena de serie que refleje algo que quieres conversar. A veces necesitamos un "pretexto" para abrir la puerta.

Y si el intento sale mal, está bien. Una conversación torpe que termina en risas también es intimidad. No tiene que ser perfecta para ser valiosa.

El lenguaje importa

No tienes que usar vocabulario clínico ni jerga que no va contigo. Usa las palabras con las que te sientes cómoda/o/e. Lo importante es que sean tuyas y que la otra persona las entienda. La autenticidad siempre va a ganar sobre la eloquencia.

Con el tiempo, estas conversaciones se vuelven más fáciles. Como cualquier habilidad, la comunicación sexual mejora con la práctica. Y cada vez que te arriesgas a decir lo que sientes o lo que necesitas, estás construyendo algo real con tu pareja.

Si quieres acompañamiento profesional, agenda una sesión con Florencia.

Preguntas relacionadas

Florencia Grebe

Florencia Grebe

Psicóloga UC · Máster Universitat de Barcelona

Psicóloga Clínica especializada en terapia de pareja y sexualidad. Estudios en la Universidad Católica y Máster en la Universitat de Barcelona.

¿Resuena contigo lo que acabas de leer?

Podemos conversar sobre tu situación en una sesión inicial sin compromiso.

Agenda tu sesión