En mi consulta veo que pocas cosas afectan tanto la vida sexual como la relación que tiene una persona con su propio cuerpo. La inseguridad con la imagen corporal es uno de los frenos más poderosos del placer, y sin embargo es algo que pocas personas identifican como la raíz de sus dificultades sexuales.
Lo que pasa cuando no te gustas a ti mismo
Cuando estás íntimamente inseguro de tu cuerpo, una parte de tu mente durante el sexo está ocupada en monitorear cómo te ves. "¿Se nota que tengo panza?", "¿Mis muslos se ven mal en esta posición?", "¿Le estarán pareciendo mis genitales raros?". Ese monitoreo constante no solo es agotador: activa el sistema de alerta y hace exactamente lo contrario de lo que necesitas para el placer.
He acompañado a personas que evitaban encender la luz durante el sexo, que siempre buscaban posiciones donde cubrirse, que nunca se dejaban ver completamente. Vivir así es posible, pero es costoso, y se pierde muchísimo en el camino.
La insatisfacción corporal en una cultura de cuerpos perfectos
Vivimos en una cultura que nos bombardea con imágenes de cuerpos que no existen en la realidad: retocados digitalmente, seleccionados, iluminados. Compararmos con esas imágenes es un camino seguro hacia la insatisfacción. Y esa insatisfacción nos llega desde muy temprano: muchas personas cargan con décadas de mensajes negativos sobre su cuerpo que operan de forma automática en la intimidad.
¿Cómo trabajarlo?
Mejorar la relación con el propio cuerpo es un proceso, no un evento. Algunas cosas que ayudan:
Cambiar el foco de la apariencia a las sensaciones. El cuerpo no existe solo para ser visto. Existe para sentir. Practicar poner la atención en lo que sientes en lugar de en cómo te ves durante la sexualidad es una habilidad que se desarrolla con tiempo y práctica.
Cuestionarte de dónde vienen tus creencias sobre tu cuerpo. ¿Quién te dijo que eso era un defecto? ¿Cuándo empezaste a creer eso? Las creencias sobre el propio cuerpo tienen una historia y se pueden revisar.
Trabajo terapéutico. Cuando la insatisfacción corporal es muy intensa o está ligada a un trastorno alimentario, el acompañamiento profesional es muy valioso.
Tu cuerpo —en cualquiera de sus formas— merece placer. Y tú mereces una vida sexual que no esté empañada por la autocrítica.
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