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Cuando la ansiedad apaga el deseo: lo que tu cuerpo quiere decirte

Florencia Grebe
Ps. Florencia Grebe

1 de enero de 2025  · 2 min de lectura

En mi consulta veo constantemente cómo la ansiedad y la sexualidad se afectan mutuamente, en un círculo que a veces se vuelve muy difícil de romper. La ansiedad disminuye el deseo y la excitación. La dificultad sexual genera más ansiedad. Y esa ansiedad refuerza las dificultades. Salir de ese círculo es posible, pero requiere entender bien cómo funciona.

Lo que pasa en el cuerpo

El sistema nervioso humano tiene dos estados que no pueden estar activos al mismo tiempo de forma plena: el sistema simpático (activación, alerta, lucha o huida) y el parasimpático (calma, descanso, conexión). La excitación sexual y el orgasmo requieren que el sistema parasimpático esté dominando. La ansiedad activa el sistema simpático.

Cuando una persona está ansiosa —ya sea por problemas del trabajo, por miedo a "no funcionar bien", o por cualquier otra fuente de estrés— su cuerpo literalmente no puede responder sexualmente de la misma forma. No es falta de voluntad. Es fisiología.

La ansiedad de desempeño

Es el tipo de ansiedad más frecuente en el contexto sexual. Aparece cuando parte de la mente se coloca como espectadora y evaluadora de lo que está pasando: "¿lo estoy haciendo bien?", "¿le está gustando?", "¿voy a llegar al orgasmo?", "¿mi erección se va a mantener?".

He acompañado a muchas personas que describen este fenómeno: están físicamente presentes pero mentalmente ausentes, observándose desde afuera en lugar de estar dentro de la experiencia. Y precisamente esa distancia es lo que bloquea la respuesta sexual.

Cuando la ansiedad generalizada afecta la sexualidad

No siempre es ansiedad específicamente sexual. La ansiedad generalizada, la que está presente como fondo todo el tiempo, también impacta en el deseo. Un cuerpo y una mente que viven en estado de alerta crónico reducen el deseo sexual de forma natural: las funciones reproductivas y de placer son las primeras que el organismo "desactiva" cuando percibe que el entorno no es seguro.

¿Qué ayuda?

El trabajo con ansiedad en el contexto sexual combina varias herramientas. La psicoeducación —entender exactamente cómo funciona la ansiedad en el cuerpo— es el primer paso. Las técnicas de regulación del sistema nervioso, como la respiración diafragmática y el mindfulness, son muy efectivas. Y la reestructuración de los pensamientos automáticos que alimentan la ansiedad de desempeño puede transformar completamente la experiencia sexual.

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Florencia Grebe

Florencia Grebe

Psicóloga UC · Máster Universitat de Barcelona

Psicóloga Clínica especializada en terapia de pareja y sexualidad. Estudios en la Universidad Católica y Máster en la Universitat de Barcelona.

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