En mi consulta veo a muchas mujeres que nunca han tenido un orgasmo, o que alguna vez los tuvieron y dejaron de tenerlos, y que cargan con esa experiencia como si fuera una vergüenza personal. "Será que soy frígida", "tal vez estoy demasiado en mi cabeza", "mi pareja hace todo bien, ¿qué me pasa a mí?".
Lo que les digo, siempre: nada te "pasa". El orgasmo femenino es complejo, y hay razones muy concretas por las cuales muchas mujeres tienen dificultad para alcanzarlo.
Primero, un poco de anatomía
El clítoris es mucho más grande de lo que nos enseñaron. Lo que vemos externamente es solo la punta; el resto se extiende internamente por varios centímetros. La mayoría de las mujeres necesita estimulación clitoriana directa para llegar al orgasmo, y sin embargo, la mayoría del sexo "estándar" se centra en la penetración vaginal, que para muchas no es suficiente estímulo.
Estudios muestran que alrededor del 70% de las mujeres no llega al orgasmo solo con la penetración vaginal. Esto no es una disfunción: es simple anatomía. El problema es que el modelo de sexualidad que aprendimos pone la penetración en el centro y marginaliza todo lo demás.
Causas de la anorgasmia
He acompañado a muchas personas con anorgasmia, y las causas son diversas. Puede ser que nunca han explorado su propio cuerpo y no saben qué las excita. Puede ser que hay mucho "ruido mental" durante el sexo: preocupaciones sobre el rendimiento, sobre el cuerpo, sobre lo que pensará la pareja. Puede haber experiencias de trauma sexual que el cuerpo protege. También puede haber factores hormonales, efectos de medicamentos (especialmente antidepresivos), o una relación de pareja donde no hay suficiente seguridad emocional.
Por dónde empezar
El autoconocimiento es el primer paso más importante. Explorar el propio cuerpo sola, sin presión ni objetivo, es fundamental. La masturbación no es solo placer: es aprendizaje. Conocer qué te gusta, qué tipo de estimulación, qué ritmo, qué intensidad, es información que después puedes llevar a la intimidad compartida.
Reducir el ruido mental también ayuda enormemente. Técnicas de mindfulness sexual (presencia plena durante el sexo, foco en las sensaciones físicas en vez de en los pensamientos) han demostrado ser efectivas para mujeres con dificultades orgásmicas.
Y si hay una relación de pareja involucrada, comunicar qué necesitas. Tu pareja no puede leer tu mente, y muchas veces está haciendo lo que cree que funciona sin saber que tú necesitas algo diferente.
El orgasmo no es el único objetivo
Dicho esto, también quiero decir algo importante: el orgasmo no tiene que ser la meta del sexo. El placer, la conexión, la excitación, la intimidad, todo eso tiene valor en sí mismo. Cuando el orgasmo se convierte en una presión, paradójicamente se vuelve más difícil de alcanzar. Soltar esa presión a veces es exactamente lo que el cuerpo necesita para abrirse.
Si quieres acompañamiento profesional, agenda una sesión con Florencia.